Poética de Alfredo Rodríguez

 


POÉTICA


Uno escribe poesía como aquellos jóvenes lacedemonios iban prestos a la batalla. Carne joven sacrificada. Al despedirse de sus madres antes de partir se juramentaban: volverían victoriosos portando su escudo o si no, volverían yacientes aupados sobre esos mismos escudos a modo de camillas, por haber muerto heroicamente en combate. Mas nunca desertar. Porque uno escribe así, como un náufrago que ha de sobrevivir a su tiempo, aquél que le tocó vivir. Aceptar lo escrito y aceptarse como poeta. Nunca esconderse. Con ese convencimiento uno escribe. Con esa entrega que quiere ser total y absoluta. O todo, y la victoria si llega y sus laureles, o nada. Humo, polvo, sombra y nada, que decía en aquel viejo verso Góngora.


Alfredo Rodríguez
Nueva poesía en el viejo Reyno
ed. Hiperión, 2012 

Read more...

Poética de Chivite




POÉTICA

Pablo Soller.: ¿Un poema es un camino que hay que seguir?
Fernando Luis Chivite: No es en realidad un largo camino. Yo diría
que un poema es una visión. Es algo que sucede. No es algo que tú
puedas planear, sino más bien una visión que tienes de pronto. Algo
que no habías visto y que de repente ves. En los momentos más elevados
tenemos visiones. Con ellas, un pintor pinta un cuadro. Un
músico compone una melodía. Un poeta hace un poema.
P.S.: ¿Qué es un poeta en estos tiempos?
F.L.C.: En estos tiempos, lo mismo que en cualquier otra época, un poeta
es fundamentalmente un tipo esquivo. El poeta es subversivo. Lo es
porque es el que desenmascara. El que nombra lo que no se ve. Lo
que pretende permanecer oculto. El que se cuestiona el orden. El que
subvierte los valores. El que juega con los símbolos más o menos
sagrados …
P.S.: ¿Cree usted que la poesía tiene una función social en la actualidad?
F.L.C.: Lo que creo es que la función social de la poesía, si es cierto que
existe tal cosa, tiene forzosamente que ver con la búsqueda de los límites
del lenguaje: lo que podríamos llamar los extrarradios del sentido:
la periferia. Por eso el poeta es un ser esquivo. Es un frecuentador de
periferias.
P.S.: O sea que la poesía está en la periferia.
F.L.C.: Sí. En la periferia de lo social. En la periferia de lo político. Es una
criatura de los límites.
 
(Pablo Soller es un pseudónimo de Fernando Luis Chivite. Nuestros nombres
falsos conocen parte de la verdad que se muestra y se oculta en
nuestros nombres verdaderos)


Fernando Luis Chivite
Nueva poesía en el viejo Reyno
ed. Hiperión, 2012

Read more...

Poetica de Irazoki




POÉTICA



Resumo lo que he dicho en varias ocasiones:
 
— No creo que la poesía pueda estar prisionera en unos límites severos. A
mi juicio, no se encuentra encerrada en los versos. Incluso digo que la poesía
no está encarcelada en la palabra. La identifico con una fiesta de la libertad.
— La música seguirá presente en mis páginas futuras. Aunque no me refiera
a ella. Desde hace años, intento que haya una eufonía natural en lo que
escribo. Únicamente pongo una barrera a ese goce: nunca aceptaré que la
elección de los elementos acústicos de las palabras altere la sustancia de un
texto. ¡Me molestan tanto las ideas torturadas por la estética!
— La pequeña verdad personal es la sustancia poética. Que las palabras,
bien pulidas, apenas se vean bajo el peso verdadero que transportan. El
poema principal llega empapado de vida y con pocas adherencias.
— Para mí, la poesía es también un lugar donde consigo la ligereza. Llevo
el peso de las vivencias y, gracias a la poesía, lo descargo en una página blanca.
— Aspiro a una profundidad sin adornos.


Francisco Javier Irazoki
Nueva poesía en el viejo Reyno
ed. Hiperión, 2012

Read more...

Voy a la consumación de tu cuerpo





CANTO I


Voy a la consumación de tu cuerpo
como va Rafael a sus pinceles
Porque sé que tus hombros acogen
la condición de la lluvia
el desnudo prodigioso de la letra
la lenta cicatriz de madrugadas
Corazón hospitalario
Llamarada primitiva donde las uñas fondean
Todo reconduce sin remedio a tu embajada caliente
Todo a su enjambre de penumbra
a su punto exacto de fatiga
El sueño recrea la espiral nerviosa
La humedad suprema es una escala sensitiva
descendiendo al nacedero índigo de los labios
allí donde la erección del musgo y el nicho fabulado
allí donde la senda de las grutas
y la córnea esclarecida
Son tus manos códigos levíticos
aves misteriosas en el cielo inescrutable
trasladando una flora aérea sin raíces
de una orilla hasta otra orilla
de una órbita hasta otra órbita
como pájaros en trance sepultados
por el rojo maniaco del ocaso
La plata enfebrecida de tu piel
es un espejo poliédrico
que añora los relámpagos
Su envés conforma la distancia
Entre tus piernas hay un río bajo hipnosis
un torrente soberano donde vibran codiciosas
las amebas metafísicas
Yo acaricio el líquido inflamable de tu ángel sometido
Yo beso la pus salvífica las heridas agravadas por el ansia
la caldera contenciosa en donde bulle
un imperio clandestino de oleajes
Hay un banco de delfines avanzando hacia lo Abierto
Hay un ángulo frenético y un acelerador de partículas
Nada sobrevive al combustible luminoso de la piel
todo en el grito de las cúpulas
todo en la tempestad ilesa en el valle sumergido
el músculo glacial y su trampa poderosa de salivas
La luz hacia su fondo se retuerce
como vasos excitados por la sangre necesaria del derroche
Troncha la tormenta los árboles eléctricos
cargados como armas tras la lluvia de los sexos
El mar no es el morir
tan sólo su tregua trascendente
Más allá del fragor existe la nada invasiva
la quincalla flotando el desvarío de la elipse
la paz sin levaduras


Javier Asiáin
Nueva poesía en el viejo Reyno
ed. Hiperión, 2012

Read more...

Alfredo Rodríguez: nuevoclasicismo y estética





A l f r e d o R o d r í g u e z :  
n u e v o c l a s i c i s m o y e s t é t i c a


Con la lectura de sus poemas no podemos deducir que Alfredo Rodríguez (Pamplona, 1969) es licenciado en Derecho y que actualmente trabaja en una multinacional americana del sector del automóvil (porque, como él dice, le gusta ese trabajo que ocupa las manos y deja libre la mente). La poesía es la vida en la que vivir auténticamente como quiere, y, así, deja su cotidianidad de trabajo y de trabajos fuera. No hay elementos autobiográficos en los poemas, casi casi nada (algo en las dedicatorias).  Si la poesía  es el ámbito de la existencia en que renace, el Alfredo  Rodríguez poeta es otro.
En “Poética” anuncia su  actitud como creador:  “Nunca desertar, nunca esconderse, uno escribe. Con esa entrega que quiere ser total y absoluta”. Y se ratifica en el mundo estético con el que se identifica, los mitos, los símbolos, el mundo grecolatino. Lo explicita y lo sitúa: como los jóvenes lacedemonios. Establece, así, con claridad sus coordenadas  para los lectores.
Las claves de su obra son rotundas. En general no hay localización temporal ni espacial, ni referencias  a la actualidad o a sucesos. Crea  un microcosmos fuera del mundo, cuyo imaginario es la antigüedad clásica, las artes plásticas grecolatinas, la mitología, la literatura. Es un poeta esteticista, que busca recrearse en la belleza, en el arte. Si lanza alguna reivindicación es precisamente esto, que el arte (la poesía) es el ámbito humano en el que la persona desarrolla y libera lo más elevado y exclusivo de su humanidad, de sus capacidades.
Resuena en sus versos el tono exclamativo e interrogativo, domina en muchos poemas sobre el enunciativo, que, unido al léxico escogido, los hipérbatos, etc., da a esta poesía carácter hímnico, declamativo (ver La ciudad incendiada). En este sentido, es s épico que lírico. Y, no obstante, en Regreso a Alba Longa parece hablar consigo mismo en un trance s lírico, parece transcribir su pensamiento sin respetar la gramática ni el discurso desarrollado según la sintaxis convencional, sin por ello rebajar el tono.
 Las características que definen su estilo también son claras, conscientes. Arcaizante, en cuanto que recuerda el estilo-tono de las traducciones de los clásicos grecolatinos, sobre todo por sus perífrasis, sus hipérbatos. Insiste en la ausencia de verbo conjugado como verbo principal en las oraciones, en cuyo lugar emplea infinitivos. Es hiperbólico en su léxico, además de que lo escoge con exquisitez (Alfredo canta la exclusividad). Al modo de los culteranos del siglo XVII, de los modernistas del XIX, o de los novísimos venecianos del XX, busca un material distinto del de la vida cotidiana para sus obras de arte. Por ello elige términos no frecuentes, giros no habituales, orden en la frase no coloquial. –En la adjetivación tenemos ejemplo de ello: adjetivos no usuales, varios y antepuestos. Tiende a lo culto, lo inusual, lo sonoro. Elige como materia creativa la palabra, busca convertirla en algo distinto de los términos que usamos para la vida cotidiana, y de ahí su trabajo estilístico, su creación de un idioma distinto del castellano pero con el castellano.
En cuanto a los temas, destaca la belleza que se ofrece a unos pocos (“La hija de Zeus”). Canta a los lujos de la vida, más bien a los lujos intelectuales, la poesía, el arte, el amor, la amistad, la belleza. La poesía es una certidumbre en este mundo: “Sobre los inicios del mundo  / perder la fe, y substituirla / por la verdad de la poesía, / hecha en marfil de unicornio” (La vida equivocada, pág. 26). Son muy frecuentes en su obra las referencias metapoéticas, donde va aclarando su concepción y vivencia de la poesía, que constituye una forma de ser y estar en el mundo: “A qué negar que seas un don / y a la vez una condena” (Idem, pág. 29). Hay algo de neorromántico en sus actitudes, el amor, la libertad, el arte, el ser humano  por encima del vulgo y del interés más práctico.
Presenta al poetariado (neologismo de Jesús Munárriz, creo) como miembros de un antiguo grupo, tribu, religión, que comparten una serie de ritos, deseos, saberes, según una concepción  romántica de la función del poeta, el vate oracular y mistérico. En Ritual de combatir desnudo recoge lo que ha aprendido, lo que ha descubierto relacionado con la vivencia de la poesía y la vida, como invocación  y apelación a un (que puede ser el mismo poeta o los otros), como nosotros o en tercera persona. Recuerda, entre otras cosas, los tratados para la educación de príncipes en ese cierto tono didáctico para minorías.
     En “Los pocos sabios que en el mundo han sido” (Salvar la vida con Álvarez, pág. 139) sigue aclarando su interpretación de la poesía, que es para Alfredo Rodríguez algo muy útil. Podríamos relacionar su creación con la idea del arte por el arte. No obstante, como vemos, el mundo artístico y la creación poética le son útiles desde un punto de vista más práctico, porque a través de ellos consigue una vivencia satisfactoria y plena. El arte por el arte no es tan puro  en este caso. Afirmó sin adornos ni disimulos en uno de sus poemas: “Hacer de mi Poesía / Esta noble forma de evadirme del mundo” (Idem,  pág. 139). –Según creo, con el paso del tiempo ha matizado  esta afirmación y ahora diría: la poesía es mi forma de estar en el mundo.
En “Coral vivo de fuego” lo afirma explícitamente: “como volver al mundo / Después de haberlo perdido”. También en “El recluso intelectual” defiende como elección posible una duplicidad de vida, casi  una doble vida: “someterse en lo exterior, así permanezca siempre  libre / tu fuero interno”. Desde su perspectiva, si se da la espalda al arte sucede algo comprobable: “En una sima del Tiempo  ha caído / la absoluta falta de sentido de la vida humana; / atrévete a plantar cara a ese vacío”. Y declara abiertamente: “Cultura o si no barbarie” (Idem, título del poema de la página 67). Salvar la vida con Álvarez es el título de su primer poemario publicado (homenaje a su maestro, el poeta José María  Álvarez). No hay que tomarlo en sentido metafórico,  sino literal. La poesía es para Alfredo Rodríguez el camino de la felicidad, encontrado tras haber creído que todo se perdió.


 Consuelo Allué
Nueva poesía en el viejo Reyno
ed. Hiperión, 2012

Read more...

  © Blogger template Shush by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP