Sepulcro en Tarquinia


SEPULCRO EN TARQUINIA de don Antonio Colinas (me refiero al legendario y extenso poema, integrado en el libro homónimo publicado en 1975) es un verdadero monumento a la Poesía, una obra de Arte total. Cada vez estoy más plenamente convencido de ello. 

Que me muestren, que me indiquen una obra, un poema de más altura lírica, de mayor enjundia literaria y emotiva, que más le haga a uno vibrar, sentir en el alma el trallazo de la poesía, ya sea en el 27 o en el 98, me da igual, en el grupo del 50 o en el del 60, en la generación de la experiencia o en la de la diferencia, o en la de la madre que los parió a todos, como diría el bueno de Álvarez... Porque no lo hay, amigos. No lo hay ni lo ha habido, y quizá ya no lo haya jamás, porque ya está escrito...

Uno lee un poema como Sepulcro en Tarquinia e inmediatamente quiere ser poeta. Porque te enamoras de la Poesía para siempre con poemas así. Porque se trata de un poema de una delicadeza exquisita. Canto emocionado, maravilloso, de alternativo clasicismo. Poema sencillamente emocionante. Y quien no lo vea así, es que no tiene ojos ni oídos para la Poesía. No ha tocado jamás, ni tocará, no ha palpado de madrugada en su casa, durante la lectura, las columnas de anciano mármol en el Templo de Poseidón, en cabo Sunion, esas en las que Lord Byron dejó grabado su nombre.

La poesía hecha música. Ritmo, musicalidad, respiración. Poema de poemas, este Sepulcro en Tarquinia, de la antigua Etruria del país de los etruscos. Se podría hacer una tesis -y de hecho, alguna se ha hecho- sólo sobre este poema de asombrosas imágenes.

Sepulcro en Tarquinia es el mejor ejemplo de que no se necesita entender por completo un poema (¿tener las claves?) para sentirse deslumbrado por su Belleza. De infinito gozo, queridos amigos...

*


-Repetición de palabras que se van como encadenando, hasta crear una especie de cadencia sinuosa...

se abrieron las cancelas de la noche,
salieron los caballos a la noche,
(...)
la  noche sumergió pechos y rosas, 


-De repente el poeta viajando en un tranvía, atravesando una ciudad, cuyo nombre no se nos dice, junto a un lago...

(...)
aquel rostro otoñal que no vería
nunca más, amor mío, nunca más,
(...)
navegando en tus ojos


*

-Y la infancia del poeta, tantas veces recordada...

se agitaron las zarzas del recuerdo,
(...)
lloraba aquella niña en el camino
lleno de cruces


-Una mujer de quien el poeta se enamora...

si me vieras junto a esta mesa oscura
con la manta y los vidrios de colores,
con el fuego apagado, sin más fuego
que este de aquí del pecho, de aquel otro
de tus días pasando apresurada
hacia el lago y la noche y los jardines
(...)
el agua de aquel mármol veteado
como serpientes verdes...


*
-Un cementerio en Italia expoliado, una iglesia expoliada, descrita su decoración al detalle...

...había una música
y una luz en ojivas y arquitrabes,
Lentz, Scarlatti, Telemann, Vivaldi,
techos llenos de frescos...

-¿Simonetta Vespucci otra vez?...

...aquella virgen
de Botticelli con tu rostro...
 
*

-Y el poeta insiste, sigue refiriéndose a una mujer ¿de su pasado quizá?...

si llorabas las calles empedradas
te hacían pasar,
había un eco puro si llorabas

*

-Musicalidad...

no eras feliz entonces, yo diría,
después de los conciertos, yo diría
que tu piel era suave como un cetro,
como un cetro preciada y dura y firme

-¿Alguna mujer de Bérgamo quizá?...

cruzando las murallas, bordeando
el teatro romano, si llorabas


-Paisaje desolado...

...una escena fúnebre
entre aquellas columnas abrasadas,


-Paréntesis descriptivo: Tormenta de viento...

mil ramas tronchó el viento en la espesura:
(...)
el viento abrió ventanas en lo negro
(...)
después de los caballos alocados
brincando por los prados como llamas,

*

-Ruinas de Bérgamo (ciudad en la que el poeta trabajaba como Lector de español en la Universidad a principios de los 70')...

en Bérgamo, después de la tormenta,
un cisne flota en música de Liszt,
 
*

-Recuerdo de la villa de Cátulo...
Se retorna a la acción de los dos personajes: el yo poético y la misteriosa mujer...
En lugares por donde pasó la historia o la literatura romanas...
Y se abre otro paréntesis descriptivo en recuerdo de la villa de Sirmione...

si me vieras ahora junto al fuego,
penetrado de ti, de tu memoria,
hay tanta nieve fuera...
(...)
...cuando el lago devoraba
el sol y era de fuego cada ola:
olas de verde fuego...

*

-La naturaleza en estado puro y duro. Naturaleza que sigue triunfando en esos espacios que guardan el peso o el eco del Pasado...

hay tanta nieve fuera...


-Recuerdo del pabellón de las esculturas en ruinas...

en aquel pabellón viví otra vida,
(...)
...y la música
del piano perfumado de mimosas
(...)
las muchachas más jóvenes bebían
las notas de Chopin...


-La visita de la Muerte...

y el grito de los cisnes en el lago
les anunciaba el paso de la muerte,
(...)
cada noche llegaba la visita
de la Muerte con rostros diferentes,


*

-El pájaro de la lluvia...

hay tanta nieve fuera y sin embargo...
ven, pájaro enjaulado...
(...)
ven pájaro llegado con la lluvia,
(...)
...tienes todo
lo que perdí en tus ojos...
(...)
mis últimos recuerdos, mis ensueños


-El lenguaje onírico, de sueños mezclados e imágenes irracionales...

un fragor de bambú sagrado y lotos


*

-En el recuerdo del sepulcro expoliado del guerrero en Tarquinia. El área preclásica...

tú me entregabas lo desconocido...
¿recuerdas aún la historia del sepulcro?
entre el mar y las selvas de Tarquinia
alguien abrió el sepulcro de un guerrero
(...)
por la honda primavera de Tarquinia
(...)
primavera en Tarquinia sepultada
(...)
...y resuena
el mar como una ruina en los cantiles,
(...)
los ladrones de tumbas merodean,
(...)
...buscan aquel oro
que el tiempo no perdona

*

-Otro paréntesis descriptivo: La noche en el lago Trasimeno...

se levanta la noche lentamente
del lago Trasimeno...
(...)
 
-¿san Francisco de Asís?...

abre, Noche, tus alas sobre el claustro
(...)
deja en el aire el cuerpo de la Umbria,
pobre Francesco...

*

-Y la Mujer otra vez, esa mujer que es todas la mujeres a la vez, el Eterno Femenino del que me habló Colinas aquella mañana de oro en su casa de Ibiza...
Sí, la Mujer otra vez, la que el yo poético reclama y ama. Razón de ser del poema...

tu me entregabas lo desconocido...
(...)
bajo una lluvia de campanas muertas,
(...)
si posara en tus venas una mano
sentiría la noche y sus campanas,
(...)
si me sueñas, si esperas, te hallaré
enterrada bajo una losa fría
que desgastó la lluvia hecha de bronce,
morir contigo en esta tarde única
(...)
¿son ramos o racimos esos labios?
morir sin estrujarlos qué delicia,
verte pasar como un río colmado,
(...)
no besar esos labios, no creer
que esa boca te pertenece...
(...)
pasa, mujer, como una ola en lo oscuro
(...)
morir sin poseerte qué delicia

tú me entregabas lo desconocido,
a qué bosques, a qué palacios altos
me llevabas cuando nos encontrábamos



*

-Isla de Venezia... Una estatua en Torcello...

llegaste entre las tumbas de Torcello,
(...)
"antes de que se hundan estas islas
...has de cantar su pesadumbre,
su belleza, sus sueños enterrados"
entre tantas estatuas destrozadas

-Venezia hundiéndose como una metáfora maravillosa de la Muerte, divina estela...

fue aceitosa la noche, entre las cañas
vimos partir sin luz la última nave,
(...)
oscuridad profunda y untuosa
de los canales muertos, las iglesias
bizantinas con medio metro de agua,
qué acariciante muerte...
(...)
...los palúdicos aromas
de las islas, sus ruinas fantasmales,
un infinito gozo y una música
hecha con el silencio de la mar,
(...)
vimos partir sin luz la última nave,
(...)
creíamos aún en la belleza


*

-Y ya la soledad del poeta ante la Muerte. Meta del peregrino...

debes saberlo ahora que recuerdas:
jamás llegará nadie a este lugar

 
SEPULCRO EN TARQUINIA
Antonio Colinas, 1975
ed. Visor, colección De Viva Voz, Madrid 2005

Antonio Colinas, Mamen Cózar y Alfredo Rodríguez
una mañana de Oro en Can Furnet, Ibiza, agosto 2008

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Todo al Día


Anoche andaba yo a las tantas terminando casi HOTEL UNIVERSO, el último Diario publicado (que, si no me equivoco, hace el número 11) por ese fórmula 1 de la Literatura española que es don José Luis García Martín

Él me decía el otro día que está "asombrado" conmigo, pero yo estoy más asombrado con él. No me quedan palabras para definir su vida y su obra. Toda una vida entregada a leer y a escribir. Una vida que no ha tenido otro sentido. Lo suyo podría decirse que ha sido y es (porque me parece que aún le queda mucha cuerda) un esfuerzo sobrehumano, titánico, faraónico... Y esta vez no estoy exagerando ni siendo excesivo, como se me suele achacar livianamente por mis amigos y por aquellos que ya dejaron de serlo...

Tocando todos los géneros y siendo brillante en todo, con una prosa maestra, envidiable, y una poesía serena y elegante, José Luis García Martín, el hombre odiado por tanto poetilla resentido y olvidado, el hombre con la peor prensa quizá de este país expuesta al público por tanto crítico al que hizo sombra con su buen hacer y su ingenio desorbitado, a mí me conquistó. Vaya que si me conquistó... Su inteligencia me abruma, me empequeñece su altura de vuelo. Me dan vértigo los recodos de su inteligencia.

A pesar de que podría decir, sin temor alguno a equivocarme, que su poesía y la mía no tienen nada que ver -hasta diría que son contrapuestas-, a pesar de que muchas veces sus gustos literarios y los míos son o podrían ser irreconciliables, a mí me conquistó. No sé, será que siempre he sido un amante de las causas perdidas.  O será que me acerqué a su obra con ojos limpios, con buena fe, sin esperar ni pretender nada a cambio, ningún favor rastrero... 

Sea como fuere, su obra y su persona, su forma de vivir la vida y la poesía, de encarar la mella y el paso del Tiempo, me han conquistado, y esto para mí, como yo suelo decir, no ha hecho más que empezar...

*

José Luis García Martín, Nueva York, abril 2010

Hay escritores menores, pero no hay géneros menores: un buen diario vale más que cien novelas mediocres.

*

Para ser poeta se necesitan pocos requisitos;: ni siquiera hace falta saber escribir. Por eso hay tantos.

*

Todos tenemos la obligación de ser felices. Pero eso es más difícil de lo que parece. Hace falta valentía e inteligencia para atreverse a ser feliz.

*

...los diarios que a mí me interesan (...) son literatura y no el honrado testimonio de un hijo de vecino.

*

No basta con tener cosas que contar, hay que saber escribir.

*

...un gusto demasiado amplio, (...) es lo más próximo a la falta de gusto.

*

...el secreto de aburrir es contarlo todo. (...) la sugerencia es siempre más eficaz que la explicitud total; hay que dejar algo para la imaginación del lector.

*

Las apariencias engañan: las calvas y corbatas con mucha frecuencia van a su aire; la vistosia anarquía de vaqueros rotos, pendientes y colorines con frecuencia esconde un alma uniformada.

*

Lo mejor de cumplir años es que aprende uno a resistir la obligación de divertirse y la necesidad de probarlo todo...

*

Por muy poco que uno escriba, para los amigos siempre escribe demasiado. "¡Otro libro! -me dicen con cierto enfado cuando se enteran de que he publicado algo- ¡Es que no paras!" La verdad es que soy el más profesional de los escritores no profesionales.

*


La sensación de que el mundo es una fiesta a la que nunca seré invitado.

*

A los poetas sólo los leen los poetas, se dice. Lo dudo. Para eso tendrían antes que aprender a leer.

*

 Todas las historias que de verdad nos conmueven cuentan nuestra propia historia.

*

Los poetas no se salvan por estar en esta o en aquella antología, sino al revés: son los poetas los que salvan a las antologías.

*

Los dos problemas del escritor: no tener ideas o tener demasiadas.

*

...no se debe volver a las lecturas que nos hicieron felices alguna vez, sobre todo si eso ocurrió hace más de treinta años.

*

...le suele ocurrir a quienes hablan muchas lenguas: luego no saben escribir en ninguna.

*

Hay también un arte del halago. (...) Quien sabe halagar, contiene los elogios. Cuando le llegan a los labios, los retiene, y se nota que los retiene. Halaga con sus acciones, no con sus palabras.

*

El azar distribuye los papeles. A unos les toca ser protagonistas, a otros actores de reparto. Pero no hay que confundir ser protagonista con ser un gran actor, ni desempeñar un papel secundario con ser un actor de segunda.

*

...los malos escritores (...) siempre son los que más gustan de disfrazarse de escritores.

*

Se presenta en el Club de Prensa una antología de poetas (...). LLeno a rebosar, según esa regla que nunca falla: la cantidad de público es inversamente proporcional a la calidad del libro.

*

No hay nada que resulte más humillante que tener que hacer de agente publicitario de mí mismo.

*

...yo sólo siento que no he perdido del todo el tiempo el día en que he escrito un poema.

*

 

...este diario. No sé yo qué gracia tendría si no pusiera un poco en ridículo a los amigos que pasan por sus páginas. En cualquier caso, espero que sólo se enfaden los necios. Y de eso creo que no hay entre mis amigos.

*

Es difícil reconocer talento literario a un escritor que no nos lo reconoce a nosotros.
(...) Lo más difícil: ser conocido, leído, admirado, y conseguir que no manche nuestro curriculum ningún premio.
Una vez conocí a un escritor que compró el libro de un amigo (pero luego se lo reprochó durante toda la vida).
La falsa modestia es risible, pero la modestia auténtica es ofensiva.

*

...es más fácil discrepar de lo que otros dicen que hablar con inteligencia de los poemas que nos interesan.

*

...siempre me ha sorprendido el crédito que algunos, aunque sea para denostarme, dan a mis opiniones de lector. Si no están de acuerdo, basta con no tenerlas en cuenta. 
(...) ¿Por qué tendrán que ver tan poco con la literatura quienes habitualmente se ocupan de la literatura?

*
 
...detesto las novelas en general, y las novelas de los amigos, que uno no tiene más remedio que leer y elogiar por compromiso, en particular.

*

Para que un  libro salga adelante en el mercado lo importante no es que sea un buen libro, sino que cuente con una buena promoción.
(...) Editar un libro es algo más que imprimir un libro. De los libros de las grandes editoriales se hablan más no porque sean mejores libros -que a veces lo son-, sino porque son mejores editoriales. El buen libro, para llegar de verdad a los lectores, necesita del buen editor.

*

El buen poema es el que no nos suena a nuevo en la primera lectura, pero sí en cada nueva relectura. 
(...) nos habla siempre de algo que conocemos demasiado bien como si no hubiéramos oído hablar de ello en la vida.

*

Resulta curiosa mi relación con la poesía. Cada vez estoy menos seguro de lo que hago y cada vez estoy más seguro de que esa es mi ocupación principal. Cuando no escribo poemas (...) es como si no hiciera nada, como si me dedicara a perder el tiempo...

*


La verdad es que la modestia, falsa o no, siempre resulta muy desagradable: obliga a quien te escucha al elogio reiterado. Es más cortés la vanidad, desde luego.

*

Hay poetas que hoy nos hablan en una lengua muerta, pero cuando ellos escribían era una lengua viva.
(...) Yo ya he aprendido a no quejarme. Basta un lector para no haber escrito en vano.

*

Parece que a las pequeñas y malas librerías de barrio que todos hemos padecido (...) les aterra perder el público cautivo de los libros de texto. Quieren seguir obligando a los padres de los alumnos a subvencionar su ineptitud.

*

La admiración es el lubricante que impide que salten chispas del contacto entre escritores, esos ególatras que sólo se soportan cuando se necesitan. Hay algunos que saben disimular su falta de admiración. Yo no.

*

Como suele ocurrir con los escritores menores, el personaje resulta más sugestivo que la obra.

*

Quien habla en el poema, aunque el poema sea autobiográfico, no se confunde con la persona real, cierto. Es sólo un retrato hablado de esa persona.

*

Hasta el siglo XX (hasta muy entrado el siglo XX en algunos países) se aprovechó sólo el talento del hombre, dejando reducida a la mujer a  tareas menores. Es como si la humanidad hubiera decidido caminar únicamente con un pie; ahora ya, en los países civilizados, camina con los dos. Eso hemos salido ganando. No abunda tanto el talento como para poder dejar a un lado el de media humanidad.
(...) en la antologías (...) uno incluye a los poetas que cree mejores, sin importarle sin son hombres o mujeres.

*

¡Qué aburridos son los escritores cuando nos explican por qué han escrito lo que han escrito!

*

¿Para qué sirve presentar un libro? Para molestar a los amigos.

*


(...) Como escritor ha escogido el peor camino, el de los premios. Le han llevado a donde llevan siempre a quien no toma las adecuadas precauciones: fuera de la literatura.

*

La novela. La pesadilla de la novela. ¡Habría que hacer algo para acabar con ella!
(...) lo peor (...) la tentación más grave: escribir novelas. Habría que crear un sistema de subvenciones y becas para evitarlo.

*

La poesía, al menos la mía y la de los poetas que a mí más me interesan, habla de cosas de las que preferiría no hablar.

*

Una frase del periódico, unos versos ajenos que vagamente recordaba, unas palabras oídas al azar eran el hilo casual que me llevaba, distraídamente, a veces pensando en otra cosa, al ovillo del poema.
Al final, siempre la misma sensación de extrañeza. De congoja, también.
(...) Soy de esos poetas que no saben lo que dicen hasta después de haberlo dicho.

TODO AL DÍA
José Luis García Martín
Llibros del Pexe, Gijón 1997

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Mujeres de Cartago II


Hela aquí una nueva y flamante entrega de mis queridas, amadas, MUJERES DE CÁRTAGO, las únicas que acaso saben mantener en tensión el alma de este lector inoxidable, infatigable. Su palabra poética es para mí una forma de despertar, una forma de resurrección a la poesía femenina. Esa emoción sincera que despiertan y que conduce a la conmoción de aquél que se halla gozando una noche de sus versos. Porque me gusta la poesía escrita por mujer valiente, porque sería capaz de amar a una mujer así, de entregarme a ella en la madrugada...


LA BACANTE

   Allí, escondida en las habitaciones.
Ah, conozco sus gestos antiguos
la belleza de los muebles
el perfume que flota en su sofá
y su ira
que despedaza algunas porcelanas.
Husmea las flores encarnadas
las estruja nerviosamente
-esa belleza la provoca-
las rasga las lanza lejos
caen los doseles sobre el lecho
se pasea febril por las habitaciones
está desnuda y nada la sacia
abre cajones sin sentido
enciende el fuego en la chimenea
regaña a las criadas
y al fin temible, con el hocico temblando,
se echa desnuda en el sofá,
abre las piernas
se palpa los senos de lengua húmeda
mece las caderas
golpea con las nalgas en el asiento
ruge, en el espasmo.


*

DIÁSPORA


Con la túnica larga
que le compraste a un marroquí en Rabat
y ese aire dulce e impaciente
que arrastras por la plaza
las sandalias sobre el polvo
el pelo largo
bajo la túnica nada
si se puede llamar nada a tu cuerpo
quemado por los soles de Rabat
más la pasión que despertaste en un negro en las calles de Cadaqués
que no son calles
sino caminos de piedra
y olímpica te sentaste en el bar hippie
rodeada de tus amigos de túnicas y pelos largos
a beber oporto y fumar hashis
ah que melena te llovía sobre los hombros esa tarde en Cadaqués
con aquellas ropas que desafiaban las normas
pero eran otras normas
las normas de la diferenciación
de acuerdo
cambiemos un burgués por otro
ah qué túnica arrastrabas sobre las piedras
peregrinación como aquella
solamente Jesucristo la emprendiera
Nada tenía que hacer en Cadaqués más que mirarte a los ojos
mientras tú viajabas en hashis en camellos casi blancos de largas pestañas
que acariciaban como los ojos de una doncella
sé que te gustaban las mujeres
casi tanto como los negros
casi tanto como los indios
casi tanto como te gustaban las canciones de Bárbara
yo no tenía nada que hacer en Cadaqués
más que seguirte la pista
como un perro entrenado
buscarte
calles empinadas
casas blancas
el sol del Mediterráneo
viejo sol
cálido sol
ah no me mires así
te perdí en Rabat
te busqué en lancha
pequeño Cadaqués
las niñas pálidas que fuman hashis y pasean en camellos de largas pestañas
en el maldito bar de hippies
no me dejaron entrar
juré que no tenía cuenta bancaria
es cierto
¿Cómo explicarles el azar?
No tengo auto
no tengo televisor
no tengo acciones ni crédito bancario
por casualidad
el viento me trajo a Cadaqués
estoy buscando a la niña de la túnica larga
la que se pasea por las calles
como Jesucristo
y va dejando atrás
negros borrachos
amigos muertos
y un roce de sandalias
Tus amigos
no me dejaron entrar en la boîte 
el agua había caído toda la tarde
me preocupé por tu pelo
tu cabello mojado
hay que ser cuidadoso
me desvelo por ti
el campanario dio otro cuarto
¿estaría escondida en el confesionario?
Ah Bárbara
no me mortifiques
deja a esa niña en paz
quiero verla caminar por Cadaqués
y tener un estremecimiento de címbalo
vibrar en el aire
como el agudo de un vaso
Ah Mediterráneo
suelta esa niña
déjala bogar en mi memoria
su fascinación de túnica pálida
el silencio que envuelve su paseo por las plazas
la fricción de sus sandalias
suavemente sobre el polvo
convienen más a mi memoria
que a tu historial de aguas
En Cadaqués un pájaro negro se paseaba
tan negro como un cuervo
tan gris como el reflejo del Mediterráneo en las ventanas
aquella tarde que llovía en Cadaqués
y con paso ligero pero digno
con velocidad y nobleza
-sin dejar caer los tules ni los chales-
como reinas que huyen majestuosamente
las lanchas volvían de sus citas
el amarradero de la playa
Y mientras te buscaba
observé que el famoso altar de la iglesia
era un poco recargado
un problema de formas excesivamente hinchadas
un embarazo eterno
algo difícil de largar
Demasiado oro para mí
mientras sólo dos viejas comulgaban 
y una pareja de hippies observaba la ceremonia
con delectación no exenta de ironía
-una cultura de rituales-
y maldito sea
¿es que no se te había ocurrido refugiarte en la iglesia
en el altar mayor recargado de oro y púrpura
esa tarde que llovía en Cadaqués,
protegiéndote de la tramontana?
De modo que salí
justo a tiempo para escuchar que desde un lugar
salía una música
salía una música
que te juro no era Bárbara cantando Á peine
una música y un cantor que venían de lejos
de un país que tú no conocías y era mi país
el país abandonado en diáspora
el país ocupado por el ejército nacional
una música y un cantor que yo había escuchado en mi infancia
que no fue una dorada infancia en Cadaqués con paseos en bote
-Marcel Proust-
y pesca submarina
y Bárbara ya no perseguía a la niña de túnica larga
y tuve frío por primera vez en Cadaqués
y cuando alguien me habló en francés
le contesté hijo de puta
y cuando vi a dos hippies abrazados les grité hijos de puta
y cuando una holandesa me preguntó algo mostrándome un mapita en su delicada mano
le dije hija de puta
y ya no estabas en Cadaqués,
lo juro,
todas las túnicas eran túnicas sucias
y nadie usaba sandalias
y me son indiferentes todas las mujeres
todas las tierras
todos los mares,
Mediterráneo, poca cosa,
Cadaqués, piedra sobre piedra,
tú,
nada más que una niña viciosa.

CRISTINA PERI ROSSI, 
(Montevideo 1941)



*** 
 De VIVIR

El banquete que os propongo es para el día de mi muerte
y responde al amor que yo siento y deseo:
pido que se me coma,
que mi ser en no ser no se mude
sino en puro alimento;
comunión canibal suplico,
génesis en el otro.

Nadie quiere comerme,
enferma estoy de amor.


 *

NOTA II
sobre unos versos que nacieron 
espontáneos

A veces el poema es el objeto o don
y con más evidencia
pone de manifiesto ese propósito:
dar luz a una palabra
sin quitarle su magia
o ser depositario
de una visión o de un sentir
que toma cuerpo
en sílabas contadas.

*
De EROS

Estuve con un joven
y supe al fin lo que era
el violento arrebato, la agilidad vibrátil,
cavidades melosas en la carnosa pulpa
suavemente entreabierta
hasta el linde dehiscente,
el perfecto engranaje,
la densidad precisa de jugos derramados,
la inclinación debida,
la posición exacta,
y la sabiduría del mutismo,
la belleza de un glande.

CLARA JANÉS 
(Barcelona, 1940)


*

EL ÁTICO
 «Triste est omne post coitum, præter mulierum gallumque».
GALENO DE PÉRGAMO (131 d.c. – 201 d.c.)

Bajo la inclinada ternura de esta caverna en el cielo de Gran Vía,
donde te doy mi cuerpo envuelto en las muchas tierras que nunca pisé.
Tan silencioso y tan exánime tu rostro; quedo, vencido..,
arrebujado entre horas nacientes, tras las que tres veces me negarás,
yo busco aún los despojos de aquella furia cálida e inextinguible
que antaño no reparaba en las vilezas del mundo.

Porque múltiple y lenta es la forma de la muerte lúbrica,
quisiera antes, borrar por un instante la condena a serte infiel,
desterrar este ansia imparable de Fedra nueva, obscena,
que mece arrayán en los ocultos pliegues de su hambrienta piel.

Y si el insólito gallo -que juro: habita las azoteas de Madrid-,
no golpea las pausas de tu sueño y marcho penitente, desarmada;
acúsame en tus poemas de haberte deseado vivamente,
de rozar la demencia entre el goce y el desatino.
Distíngueme en tus versos como la Dafne inversa y rebelde,
que teniendo a donde huir, siguió cantando su vida,
para que tú tuvieras laureles con los que cubrirte.
O admite, si crees que así se resarce la verdad,
que más que amantes atronando nocturnidad y alevosía,
hemos sido esos insospechados desconocidos,
merodeando, el uno por la pléyade sagrada del éxito,
y la otra, por la agria gangrena de un amor en ruinas.


*

EL PÓQUER Y TÚ

“Ese plano transparente entre el caos y tus ojos…”
 Mario Romero

Te vi  entrar en aquel garito de paredes húmedas
traspasando la noche con jadeo de fugitivo,
con esos ojos tuyos, achinados por el torbellino de la tiniebla.
Y te seguí hasta la oscura abundancia de whiskys sin tregua,
como sólo lo saben hacer las hetairas de barra improvisada,
zafada por pinturas de guerra, émula y febril.

Me miraste de soslayo, a través de las rotas vidrieras,
precipitándote hacia el indicio de nuestra corta distancia.
Y diluiste la avidez con un primer trago largo,
mientras yo me acercaba, tentándote suave como el peligro.

 “I have nothing” en la voz de la Simone arropaba agonías,
que en otro lugar jamás hubiésemos confesado.
 Y me invitaste a renegar del mercadeo del placer,
confundiendo mi deseo con negocio y tus ganas con vicio,
para ir a refugiarnos a la fácil guarida del Averno.

 El reservado potenció nuestros olores hasta el dolor
e hizo que masticásemos cada hora de la madrugada.
 Exhausta juré por Psique y Eros no revelar
que la mujer excesiva de eternos goces no te era ajena,
y esculpí sobre tu cuerpo, sin dejar sitio a las sombras,
 todos  los instintos proscritos del espacio y el tiempo.

Desprendiste la trágica alegría líquida de tu cincel
sobre mis lubricidades incandescentes, plenas de besos,
 por la feroz argucia de una hembra saciada, muerta en vida,
que ante ti se mostraba como una Eva sabedora de su engaño.

Cubriste mi esbeltez sorprendida, con la perspicacia que detentas.
 Y tras un intervalo interminable en que volví a recordarte,
en medio de gemidos panteísticos y pupilas plenas de agua,
regresaste para dejar sobre mi vientre el tributo postergado:
 póquer de damas y escalera de color en juego rápido.
Tendida sobre la calidez cómplice del caos de tus ojos
supe que la próxima vez, no lograríamos silenciar los paroxismos

*



GENUFLEXIÓN

"Si, al final,
has de ser a despecho de tu carne radiante
y de todo el deseo con que te he coronado
espléndido despojo que posea la muerte…"
Josefa Parra
Reniega amante de la razón,
de la ética y el infinito como patria,
de la condena a ser libre.

Nos absorben,
están ya ahí, se presienten,
los vacíos insensatos, elípticos,
con los que el deseo derrumba las creencias.
Se olvidan las promesas, las rutas, las esferas del pasado.
                                                           Todo se estremece.

Penetra en la cimbra que altiva te brindo,
en esta efusión imprevista
con la que tu conciencia nombra al engaño.
Deslízate por las desvaídas neblinas
que atentas se insinúan entre escalinatas.
Atisba −aun con la medida del miedo−,
la ofrenda acuñada en lujuria, repujada en rubor,
que ciega todas las noches que nos debemos.
Sacrifica, devoto, la mansedumbre del perdido,
la desolada vocación del repudiado por su fe.
Transita por las sulfurosas parábolas del Tártaro,
por entre las fragosas candelas de lo inevitable,
sintiendo como la humedad de tu cielo roto me bendice.
Profana el juramento imposible del amor eterno
y genuflexo, ante el altar libídine, conviérteme en diosa.

FÁTIMA FRUTOS, 
(San Sebastián, 1972)
Fátima Frutos, encadenada a la Poesía

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